Cada uno puede aportar su gota de ayuda

Los “engaños” de las etiquetas de los alimentos

Los “engaños” de las etiquetas de los alimentos

feb 27, 2013

¿Qué tan seguros estamos de los productos que comemos? Muchas veces no queda claro si el producto es light o no, si tiene grasas trans, si es apto para celíacos, etc. Para ayudarnos a distinguir, el suplemento saludable de InfoBae publicó algunos consejos para saber qué es exactamente lo que vas a consumir y qué deben decir las etiquetas.

Gran cantidad de los productos envasados que compramos no informan correctamente sus ingredientes reales.

Y dado que muchas marcas no están siendo transparentes sobre el contenido de los alimentos, conviene evacuar los interrogantes más comunes a la hora de elegir qué comer.

¿Cómo sabemos si un alimento es alto en grasa o en sodio? Y ¿Cómo averiguamos si tiene las temidas grasas trans en forma oculta o cuántas calorías posee?

“Un buen punto de partida para leer las etiquetas es darle importancia a la fecha de elaboración y de vencimiento, como también prestar atención a los ingredientes y los aditivos que posee el producto en cuestión”, explicó el doctor Máximo Ravenna, y agregó que “el rotulado nutricional brinda información sobre el aporte de calorías y el contenido de nutrientes del producto y sirve para comparar, por ejemplo, qué lácteo tiene más calcio o qué agua mineral posee menos sodio”.

Los nutrientes que deben declararse obligatoriamente son: carbohidratos, proteínas, grasas totales, grasas saturadas, grasas trans, fibra alimentaria y sodio.

Para el especialista es fundamental observar lo que se denomina el “tamaño de la porción”, porque en general resulta diferente para cada producto. Por ejemplo, una marca de galletitas puede indicar que una porción equivale a tres unidades y otra marca, a cuatro; y esto genera malos entendidos. En este caso, Ravenna aconsejó que “es preferible calcular las calorías por cada 100 gramos para equiparar los productos, es decir, medir cuántos gramos tiene cada galletita y así saber qué cantidad de calorías estamos consumiendo”.

Otro claro ejemplo de confusión puede probarse tomando una bolsa de papas fritas y observando en las etiquetas despegables una leyenda de 130 calorías, sin saber que esto se aplica cada 30 gramos, y no al paquete entero.

El problema no se registra sólo a nivel nacional, sino que es una tendencia que gana cada vez más terreno en el ámbito internacional. En este sentido, el Center for Science in the Public Interest, una organización norteamericana sin fines de lucro que aboga por la seguridad de los alimentos, asegura que “éstas políticas comerciales requieren cada vez una mayor atención”.

En concordancia, Ravenna alertó que los consumidores “deben perder la inocencia ante los mensajes engañosos de los que se valen ciertas marcas para lograr que compremos sus productos”.

Las estrategias incluyen no sólo confundir con la cantidad de calorías y nutrientes sino que, en muchos casos, se falta a la verdad en cuanto a la presencia de ciertos ingredientes o a su composición.

“Un truco muy común de la industria es mencionar que determinado aceite no contiene colesterol y la realidad es que ningún aceite lo contiene, porque son de origen vegetal y el colesterol es de origen animal”, destacó el especialista y detalló que otro engaño muy recurrente “es decir que un producto no contiene grasas trans y al mirar el listado de ingredientes observamos que sí están pero bajo el nombre de aceite vegetal hidrogenado”.

Otro clásico es la confusión que producen las denominaciones “light” y “diet”. Debemos aprender que las palabras diet o dietético implican una modificación de la composición química del producto, que puede hacer referencia por ejemplo a una menor presencia de sal, pero esto no significa que sea bajo en calorías. En cambio, cuando un producto es light sí quiere decir que tiene un 30% menos de calorías que el producto original o un 50% menos de grasa.

Por lo tanto, más allá de la extrema precaución que hay que tener si alguien posee colesterol elevado, hipertensión arterial, irregularidades cardíacas, obesidad, diabetes, etc., para Ravenna, la importancia de saber leer las etiquetas nutricionales radica también en hacer valer nuestros derechos como consumidores, para poder elegir los alimentos más saludables sin miedos.

Qué deben decir las etiquetas

Comida orgánica/biológica/ecológica

La agricultura y ganadería orgánica es aquella que no hace uso de aditivos artificiales para elaborar sus productos, como puedan ser pesticidas o fertilizantes artificiales, antibióticos, aguas tratadas, etc. Son numerosos los beneficios de la comida orgánica.

A la agricultura orgánica también se la conoce como agricultura ecológica o biológica dependiendo principalmente del país del cual se trate (en Europa continental se usa más el término “biológica” mientras que en los países anglosajones se usa más el termino de de “orgánica”), diferenciándose poco de la agricultura con bajo uso de insumos o sistemas LISA (Low Input Sustainable Agriculture).

Sin embargo, hay que tener cuidado con los trucos que hacen las empresas con las etiquetas de sus productos:

  • “100% orgánicos” significa que todos los ingredientes individuales son orgánicos.
  • “Orgánico” significa que al menos el 95% de los ingredientes son orgánicos.
  • “Elaborado con ingredientes orgánicos” significa que al menos el 70% de los ingredientes son orgánicos.

Libre de transgénicos

La ingeniería genética permite crear plantas, animales y microorganismos genéticamente, esto tiene numerosos beneficios de productividad (plantas más resistentes a plagas, sequías que maduran más rápido) aunque no son tan obvios con los de la calidad del alimento… Estos organismos modificados genéticamente, se pueden propagar y cruzarse con organismo naturales, contaminando así ambientes para generaciones futuras. El peligro es que una vez liberados en el ambiente, los organismos tratados genéticamente no se pueden retirar ya que son muy difíciles de localizar. La comida orgánica está libre de transgénicos, pero en caso de que no aparezca la etiqueta de “orgánica”, busca la de “libre de OMG” o “no transgénico” (Organismo Modificado Genéticamente)

Ocean Fish Safe

El pescado que elijas para comer puede afectar el ecosistema marítimo. Ocean Fish Safe implica pescados que no están en peligro de extinción, que han sido pescados en una etapa madura de su vida. Cuando un determinado tipo de pez se acerca a la extinción, el habitad de sus presas y depredadores se altera, causando estragos en el ecosistema.

Ganado libre

Algunos agricultores permiten a sus animales pastar al aire libre. Cuando este es el caso, la etiqueta de los productos indicada es “criada al aire libre”, “sin jaulas” o simplemente “ganado libre”. Otras etiquetas a buscar cuando no encuentra estas son:

  • Criando sin hormonas.
  • Criados sin antibióticos.
  • Alimentado sin subproductos animales.
  • Alimentos cultivados localmente

¿Por qué comer comida local? Piense en el combustible que necesita en los alimentos que consume hasta que llegan a su plato. Cuando usted compra local, ayuda a disminuir la contaminación derivada del transporte. Cuando más cerca se encuentre de los alimentos, más probable es que el alimento que consuma sea más natural, habrá pasado por menos procesos de conservación y estará más fresca.

Alimentos resistentes a pesticidas.

Muchos científicos piensan que los pesticidas representan la actual alza en las tasas de cáncer. Aunque esta lista de alimentos no tiene por qué ser orgánica (si puede siempre compre orgánico), se pueden comprar con menor temor a los pesticidas ya que o bien crecen por encima del suelo o bien tienen una piel tan gruesa donde no penetra el pesticida.

Listado de alimentos con menor nivel de pesticidas: Cebollas, Aguacate, Maíz dulce, Piñas, Mango, Espárrago, Kiwi, Banana, Repollos, Brócoli.

Por otra parte recomendamos consumir 100% ecológicos los siguientes alimentos ya que reciben un gran porcentaje de pesticidas en el fruto final. Listado de alimentos que más pesticidas reciben y absorben: Duraznos, Manzanas, dulces, Apio, Nectarinas, Fresas, Cerezas, Peras, Uvas, Espinacas, Lechuga, Papas.

(Fuente: Norma Lehmeir Hartie, la autora de of Harmonious Environment: Beautify, Detoxify and Energize Your Life, Your Home and Your Planet,Green Press, 2007)

Para aprender más sobre consumo responsable, no sólo de aquello referido a los alimentos, les compartimos un video realizado por Amartya, una empresa social que promueve la sustentabilidad:

 

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